Módulo 3: La Eucaristía
Encuentro 3: La Santa Misa

Motivación
El 18 de mayo de 1990 San Juan Pablo II cumplió 70 años. En esa ocasión le preguntaron si tenía algún recuerdo de su infancia.
- La primera vez que ayudé Misa. Al terminar mi padre me dijo: "hijo mío, has estado distraído todo el tiempo, mirando de un lado para otro. ¿Es que no te has encomendado al Espíritu Santo antes de empezar la Misa?"

Dinámica
¿Qué podemos hacer para participar mejor de la Misa?

Síntesis Doctrinal

Ritos iniciales
La Asamblea: El primer elemento a tener en cuenta, es la reunión de los fieles, signo de la toda la Iglesia (triunfante, purgante y militante) que está presente en cada celebración eucarística.
"Todos se reúnen. Los cristianos acuden a un mismo lugar para la asamblea eucarística. A su cabeza está Cristo mismo que es el actor principal de la Eucaristía. El es sumo sacerdote de la Nueva Alianza. El mismo es quien preside invisiblemente toda celebración eucarística. Como representante suyo, el obispo o el presbítero (actuando «in persona Christi capitis» - «en la persona de Cristo cabeza») preside la asamblea, toma la palabra después de las lecturas, recibe las ofrendas y dice la plegaria eucarística. Todos tienen parte activa en la celebración, cada uno a su manera: los lectores, los que presentan las ofrendas, los que dan la comunión, y el pueblo entero cuyo «Amén» manifiesta su participación" (CIC 1348).
Cuando celebra Misa, el sacerdote representa a Cristo porque actúa con sus mismos poderes recibidos en el sacramento del Orden para realizar el Sacrificio de la Cruz. Esta capacidad distingue esencialmente el sacerdocio ministerial del sacerdocio común de los fieles. Los simples fieles no tienen capacidad para hacer presente a Jesucristo sacramentado sobre el altar. (Ver Textos, 1)

"¿Cuál es la mejor manera de asistir a Misa? (...) La Misa es la Acción de la Asamblea de Dios, y todo el pueblo presente debe participar en ella en la medida que pueda. La Misa no es el lugar apropiado para recitar oraciones privadas, ni siquiera aquellas tan excelentes como el Rosario. Cumplimos nuestro importante papel en la Misa, de miembros de la Asamblea -miembros del Cuerpo Místico de Cristo por el Bautismo- recitando o cantando. Escuchamos a Jesús que nos habla en las lecturas, el Evangelio y la homilía de la Misa. En nuestro silencio en el Canon nos unimos al sacerdote en las oraciones que recita en el altar. La participación activa en la Misa cobra una significación renovada como nuestro supremo acto de culto, que nosotros y nuestros hermanos coparticipantes ofrecemos en unión con Cristo" (La fe explicada, cap 27).

Acto penitencial: Al ponernos tan cerca de Dios, es lógico que enseguida reconozcamos todos nuestros actos libres que nos han separado de Él, que es el Amor y la Verdad. Con el arrepentimiento del hijo pródigo decimos: "Yo confieso, ante Dios Todopoderoso, ..."

Liturgia de la Palabra
"La liturgia de la Palabra comprende «los escritos de los profetas», es decir, , y «las memorias de los apóstoles», es decir, sus cartas, y los Evangelios. Después, la homilía, que exhorta a acoger esta palabra como lo que «es verdaderamente, Palabra de Dios» (1 Tes 2, 13), y a ponerla en práctica; vienen luego las intercesiones por todos los hombres, según la palabra del apóstol: «Ante todo, recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad» (1 Tim 2, 1-2)" (CIC 1349).
"Liturgia de la Palabra y Liturgia Eucarística constituyen juntas «un solo acto de culto» (SC, 56)" (CIC 1346). (Ver Textos, 2)

Liturgia de la Eucaristía
La presentación de las ofrendas (el ofertorio): se lleva entonces al altar, a veces en procesión, el pan y el vino que serán ofrecidos por el sacerdote en nombre de Cristo, en el sacrificio eucarístico en el que se convertirán en su Cuerpo y en su Sangre. Es la acción misma de Cristo en la última Cena, “tomando pan y una copa”. “Sólo la Iglesia presenta esta oblación, pura, al Creador, ofreciéndole con acción de gracias lo que proviene de su creación” (S. Ireneo, haer. 4, 18, 4; cf. Mt 1, 11). La presentación de las ofrendas en el altar hace suyo el gesto de Melquisedec y pone los Dones del Creador en las manos de Cristo. El es quien, en su sacrificio, lleva a la perfección todos los intentos humanos de ofrecer sacrificios.

Desde el principio, junto con el pan y el vino para la eucaristía, los cristianos presentan también sus dones para compartirlos con los que tienen necesidad. Esta costumbre de la colecta (cf. 1 Co 16, 1), siempre actual, se inspira en el ejemplo de Cristo que se hizo pobre para enriquecernos (cf. 2 Co 8, 9):

La anáfora: Con la plegaria eucarística, oración de acción de gracias y de consagración, llegamos al corazón y a la cumbre de la celebración:
En el prefacio, la Iglesia da gracias al Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, por todas sus obras, por la Creación, la Redención y la santificación. Toda la asamblea se une entonces a la alabanza incesante que la Iglesia celestial, los ángeles y todos los santos cantan al Dios tres veces santo;
En la epíclesis, la Iglesia pide al Padre que envíe a su Espíritu Santo (o el poder de su bendición) sobre el pan y el vino, para que se conviertan, por su poder, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y que quienes toman parte de la eucaristía sean un solo cuerpo y un solo espíritu.
En el relato de la institución, la fuerza de las palabras y de la acción de Cristo y el poder del Espíritu Santo se hacen sacramentalmente presente bajo las especies del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la cruz de una vez para siempre;
En la anámnesis que entonces sigue, la Iglesia hace memoria de la Pasión, de la resurrección y del Retorno glorioso de Cristo Jesús; presenta al Padre la ofrenda de su Hijo que nos reconcilia con El;
En las intercesiones, la Iglesia expresa que la eucaristía se celebra en comunión con toda la Iglesia del cielo y de la tierra, de los vivos y de los difuntos, y en comunión con los pastores de la Iglesia, el Papa, el obispo de la diócesis, su presbiterio y sus diáconos y todos los obispos del mundo entero con sus Iglesias.

En la comunión, precedida por la oración del Señor y de la fracción del pan, los fieles reciben «el pan del cielo» y «el cáliz de la salvación», el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se entregó «para la vida del mundo» (Jn 6, 51): «Y este alimento se llama entre nosotros 'Eucaristía', de la que a nadie es lícito participar, sino al que cree ser verdaderas nuestras enseñanzas y se ha lavado en el baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y vive conforme a lo que Cristo nos enseñó» (S. Justino). (CIC 1350-1355) (Ver Textos, 3).

Textos
1) "En la Misa dominical es donde los cristianos reviven de manera particularmente intensa la experiencia que tuvieron los Apóstoles la tarde de la Pascua, cuando el Resucitado se les manifestó estando reunidos (cfr. Jn 20, 19). En aquel pequeño núcleo de discípulos, primicia de la Iglesia, estaba en cierto modo presente el Pueblo de Dios de todos los tiempos. A través de su testimonio llega a cada generación de los creyentes el saludo de Cristo, lleno del don mesiánico de la paz, comprada con su sangre y ofrecida junto con su Espíritu: «¡Paz a vosotros!». Al volver Cristo entre ellos «ocho días más tarde» (Jn 20, 26), se ve prefigurada en su origen la costumbre de la comunidad cristiana de reunirse cada octavo día, en el «día del Señor» o domingo, para profesar la fe en su resurrección y recoger los frutos de la bienaventuranza prometida por él: «Dichosos los que no han visto y han creído» (Jn 20, 29). (...) La asamblea dominical es un lugar privilegiado de unidad. (...) En dicha asamblea, las familias cristianas viven una de las manifestaciones más cualificadas de su identidad y de su «ministerio» de «iglesias domésticas», cuando los padres participan con sus hijos en la única mesa de la Palabra y del Pan de vida. A este respecto, se ha de recordar que corresponde, ante todo, a los padres educar a sus hijos para la participación en la Misa dominical, ayudados por los catequistas". (Juan Pablo II, Carta Apostólica Dies Domini, 31-V-98, 33-36)

2) "En el ambiente festivo del encuentro de toda la comunidad en el «día del Señor», la Eucaristía se presenta, de modo más visible que en otros días, como la gran «acción de gracias», con la cual la Iglesia, llena del Espíritu, se dirige al Padre, uniéndose a Cristo y haciéndose voz de toda la humanidad. El ritmo semanal invita a recordar con complacencia los acontecimientos de los días transcurridos recientemente, para comprenderlos a la luz de Dios y darle gracias por sus innumerables dones, glorificándole «por Cristo, con él y en él, (...) en la unidad del Espíritu Santo». De este modo, la comunidad cristiana toma conciencia nuevamente del hecho de que todas las cosas han sido creadas por medio de Cristo y, en él, que vino en forma de siervo para compartir y redimir nuestra condición humana, fueron recapituladas (cfr Ef 1, 10), para ser ofrecidas al Padre, de quien todo recibe su origen y vida. (...) A su sacrificio, Cristo une el de la Iglesia: «En la Eucaristía, el sacrificio de Cristo es también el sacrificio de los miembros de su Cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo se unen a los de Cristo y a su total ofrenda, y adquieren así un valor nuevo» (CIC 1368). Esta participación de toda la comunidad asume un particular relieve en el encuentro dominical, que permite llevar al altar la semana transcurrida con las cargas humanas que la han caracterizado" (Juan Pablo II, Carta Apostólica Dies Domini, 42-43).

3) Queridos amigos, no agradeceremos nunca bastante al Señor por el don que nos ha hecho con la Eucaristía. Es un don tan grande y, por ello, es tan importante ir a misa el domingo. Ir a misa no sólo para rezar, sino para recibir la Comunión, este pan que es el cuerpo de Jesucristo que nos salva, nos perdona, nos une al Padre. ¡Es hermoso hacer esto! Y todos los domingos vamos a misa, porque es precisamente el día de la resurrección del Señor. Por ello el domingo es tan importante para nosotros. Y con la Eucaristía sentimos precisamente esta pertenencia a la Iglesia, al Pueblo de Dios, al Cuerpo de Dios, a Jesucristo. No acabaremos nunca de entender todo su valor y riqueza. Pidámosle, entonces, que este sacramento siga manteniendo viva su presencia en la Iglesia y que plasme nuestras comunidades en la caridad y en la comunión, según el corazón del Padre. Y esto se hace durante toda la vida, pero se comienza a hacerlo el día de la primera Comunión. Es importante que los niños se preparen bien para la primera Comunión y que cada niño la reciba, porque es el primer paso de esta pertenencia fuerte a Jesucristo, después del Bautismo y la Confirmación. (Francisco, audiencia general 5-II-2014)

ESQUEMA DE LA MISA
Ritos iniciales

Liturgia de la Palabra
Liturgia de la Eucaristía
Rito de conclusión

Entrada y saludo
Acto penitencial
(Gloria)
Oración colecta


Lecturas y salmo
Evangelio
(Homilía)
(Profesión de fe)
Oración de los fieles


Ofertorio
Plegaria eucarística
Prefacio
Plegaria
Rito de la comunión
Padrenuestro
Rito de la paz
Fracción del pan
Comunión
Oración

Bendición
Despedida


ESQUEMA DETALLADO

Momento
Descripción
Actitud
Postura

Ritos iniciales
Gestos y oraciones que nos preparan para participar de la Santa Misa. Son:
* Beso al altar: La esposa, que es la Iglesia, representada por el sacerdote, saluda al esposo, Cristo, representado por el altar (CIC 1383).
* Señal de la Cruz: Señal del cristiano; recuerda nuestro bautismo, y que estamos reunidos en la presencia de Dios.
* Rito penitencial: reconocemos nuestros pecados porque Dios "da su gracia a los humildes y resiste a los soberbios". Nos damos cuenta que acompañamos a Cristo en la Cruz donde murió por nuestros pecados.
* Gloria (domingos y fiestas): bendecimos a Dios, le adoramos y le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros en la semana y en toda nuestra vida.
* Oración colecta Se llama así porque recoge la petición de todos.

De pie
contrición
alabanza, adoración,
ac gracias
petición
Liturgia de la Palabra
La Biblia es la Palabra de Dios puesta por escrito. Está dividida en AT y NT. En el NT tienen especial importancia los 4 Evangelios.
* 1ª Lectura: generalmente es un texto del Antiguo Testamento.
* Salmo Responsorial: se leen o cantan las estrofas de los salmos a las que el pueblo responde con un estribillo.
* 2ª Lectura (domingos y fiestas): se toma de la Epístolas del NT
* Evangelio: Lectura de un pasaje de uno de los 4 Evangelios, sobre la vida de Jesús. Va precedido del Aleluya, que nos invita a alabar al Señor.
* Homilía: El sacerdote explica el significado de las lecturas.
* Profesión de fe: El Credo resume y proclama la doctrina de la Iglesia católica. Es un resumen de todas las verdades de nuestra fe.
* Oración de los fieles
escucha respeto atención
sentados
de pie
sentados
fe
de pie
petición
Liturgia de la Eucaristía
* Ofertorio: Es el momento de ofrecer nuestro sacrificio espiritual: todas las buenas acciones que hicimos en la semana, nuestros logros, virtudes, etc., que presentamos con agradecimiento. Todo lo bueno viene de Dios y debe volver a Él. Las gotas de agua que se añaden al cáliz representan esa ofrenda nuestra que se une a la de Cristo.
* Anáfora o Plegaria Eucarística: es la parte más importante de la Santa Misa, se trata de un gran diálogo con Dios en el que todos los fieles nos unimos a Cristo en el reconocimiento de las maravillas de Dios y del ofrecimiento de su sacrificio. Consta de:
+ Prefacio: la Iglesia da gracias al Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, por todas sus obras, por la Creación, la redención y la santificación. Toda la asamblea se une entonces a la alabanza incesante que la Iglesia celestial, los ángeles y todos los santos cantan al Dios tres veces santo.
+ Epíclesis: El sacerdote extiende las manos sobre las ofrendas y pide a Dios Padre, en nombre de la Iglesia, que envíe su Espíritu Santo para que se conviertan, por su poder, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
+ Relato de la Institución o Consagración: Cuando el sacerdote repite las palabras que dijo Jesús para consagrar el pan, Jesús se hace presente en el pan consagrado.
+ Anámnesis: hacer memoria. El sacerdote nos pide recordar lo que Jesús hizo por nosotros al morir en la Cruz.
+ Intercesiones: Es el momento en que toda la Iglesia se une en un solo corazón: la del cielo, del purgatorio y la de la tierra.
* Rito de Comunión:
+ Padrenuestro: oración de toda la Iglesia; recapitula todas las peticiones anteriores y prepara el Festín del Reino que la comunión sacramental va a anticipar. (cfr CIC 2761-2772)
+ Saludo de la paz: "Si estás presentando tu ofrenda ante el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo que reprocharte, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5, 24)
+ Fracción del pan: Uno de los modos de denominar a la Misa (cfr CIC 1329). Se repite el gesto que hizo Jesús en la última cena, que quería que todos comieran del mismo pan. La partícula en el cáliz significa la Resurrección de Cristo (unión cpo y sangre) Al rezar el "Cordero de Dios" pedimos perdón de nuestros pecados
+ Comunión: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de este pan vivirá para siempre, y el pan que Yo le daré es mi Carne, vida del mundo" (Jn 6, 51)
+ Acción de gracias
ac. gracias ofrenda
sentados
ac gracias alabanza
de pie
de rodillas
adoración
recuerdo
de pie
petición
caridad
unidad contrición
ac gracias adoración petición
de rodillas o sentados
Rito de Conclusión
* Oración después de la comunión
* Bendición
* Saludo de despedida
alegría compromiso
de pie

Objetivos
a) Conocimientos:       * Conocer el sentido de las distintas partes de la Misa, respuestas y posturas

b) Actitudes:               * Adoptar la actitud interior y exterior más adecuada en cada momento de la Misa (participación activa)

c) Vida cristiana:        * Proponerse no dejar de ir a Misa los domingos y días de precepto.


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